{"id":310,"date":"2020-05-30T23:59:00","date_gmt":"2020-05-30T21:59:00","guid":{"rendered":"http:\/\/lahipocondria.com\/RRB\/?p=1"},"modified":"2025-07-10T23:24:15","modified_gmt":"2025-07-10T23:24:15","slug":"la-novena","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.lahipocondria.com\/JironesEnElTintero\/la-novena\/","title":{"rendered":"La Novena"},"content":{"rendered":"\n<h4 class=\"wp-block-heading\"><span style=\"background-color:rgba(0, 0, 0, 0)\" class=\"has-inline-color has-vivid-red-color\">IMAGEN: Salem Orchestra (Kamron Coleman)<\/span><\/h4>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-css-opacity is-style-wide\"\/>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\">Ahora ya puedo morir en paz. Y puedo hacerlo porque llor\u00e9; llor\u00e9 aquel d\u00eda, sin haberlo programado, sin esperarlo. Llor\u00e9 de verdad, porque antes no sab\u00eda qu\u00e9 era eso.<\/p>\n\n\n\n<p>Porque yo escuchaba voces. Voces que me dictaban lo que deb\u00eda hacer, por el bien de la humanidad, aunque nadie lo entendiese. Ellas seleccionaban, ellas sentenciaban, ellas me animaban a ejecutar.<\/p>\n\n\n\n<p>No hab\u00eda remordimientos; nunca los hubo. Estaba haciendo un servicio a mis paisanos, a mis vecinos, a mis cong\u00e9neres.<\/p>\n\n\n\n<p>Y siempre encontraba la forma de llevar a cabo lo que mis voces me ped\u00edan: una bomba, un accidente, unos frenos rotos, un alimento en mal estado\u2026. Todo sin mancharme las manos. Daba igual que hubiese ni\u00f1os en el coche, o ancianos cerca de la onda expansiva, o inocentes en el restaurante\u2026; s\u00f3lo eran da\u00f1os colaterales. M\u00e1rtires necesarios para expiar las culpas de otros.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfCu\u00e1ntos fueron? Ni siquiera lo s\u00e9 exactamente. Quince, veinte, cuarenta\u2026 \u00bfQu\u00e9 m\u00e1s da? Mi misi\u00f3n deb\u00eda ejecutarse, y se ejecutaba.<\/p>\n\n\n\n<p>Y luego dorm\u00eda a pierna suelta, sabiendo que hab\u00eda cumplido con mi deber. Deb\u00eda hacer del mundo un lugar mejor, y para ello ten\u00edan que desaparecer ciertos individuos. Ese era mi cometido\u2026, y eran mis \u00f3rdenes. Y las obedec\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Y mientras no hab\u00eda \u00f3rdenes segu\u00eda con mi vida. Se me daba bien hacer pan, trabajar con las manos. Aquellos montones de harina, sal, levadura y agua, mezclados y amasados por mis manos en sus cantidades adecuadas, se transformaban en perfectas piezas de panader\u00eda artesanal que reposaban en carros y bandejas esperando que la levadura hiciese su trabajo antes de entrar en el horno y transformar aquellos trozos de masa fr\u00eda y viscosa en delicioso pan.<\/p>\n\n\n\n<p>Jam\u00e1s sali\u00f3 a la venta una pieza que no fuese perfecta de aquellos hornos; con el migaj\u00f3n esponjoso, y la corteza con el brillo y el crujiente exactos. Jam\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p>Salvo aquella vez que tuve que contratar a un panadero externo porque tuve un peque\u00f1o percance en una mano. No ten\u00eda que haber estado manipulando aquellos explosivos sin la protecci\u00f3n adecuada, y cuando la mezcla estall\u00f3 me cercen\u00f3 una de las falanges del dedo \u00edndice, lo cual me imped\u00eda amasar adecuadamente.<\/p>\n\n\n\n<p>Estuve leyendo cientos de curr\u00edculos de panaderos dispuestos a sustituirme mientras me recuperaba, y aquel hombre de mediana edad me pareci\u00f3 el m\u00e1s preparado. Durante un mes pondr\u00eda en sus manos mi trabajo, mi reputaci\u00f3n\u2026 mi pan.<\/p>\n\n\n\n<p>Reconozco que trabajaba bien. Era eficiente, r\u00e1pido, cuidadoso. Mi pan segu\u00eda siendo perfecto, casi como cuando lo amasaba yo. Pero una madrugada golpe\u00f3 una de las bandejas de masa antes de meterla en el horno, y algunas piezas quedaron algo m\u00e1s planas de lo habitual. Fue un error m\u00edo. No estuve pendiente y aquella bandeja entr\u00f3 en el horno, y se coci\u00f3 a la temperatura correcta; a la mitad de la cocci\u00f3n abrimos el horno, las rociamos con agua y volvimos a hornear, como se hac\u00eda siempre, mec\u00e1nicamente. Pero segu\u00ed sin darme cuenta de aquellas piezas estropeadas.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando el horno hubo acabado su trabajo y se apag\u00f3, al sacar aquellas bandejas para contar las vienas, las vi: aquellas cuatro no eran m\u00edas; estaban m\u00e1s bajas que el resto. No pod\u00edamos sacarlas a la venta a pesar de que eran perfectamente comestibles. Las apart\u00e9.<\/p>\n\n\n\n<p>Por la ma\u00f1ana temprano, como cada d\u00eda, abrimos la panader\u00eda. A mediod\u00eda fui a buscar aquellas cuatro piezas apartadas de las dem\u00e1s para volver a convertirlas en harina. No estaban.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando le pregunt\u00e9 a mi sustituto me confirm\u00f3 mi sospecha: hab\u00edan hecho falta y se las hab\u00eda vendido a una se\u00f1ora mayor que vino a \u00faltima hora, agobiada. Ni siquiera era una cliente habitual. Discutimos. Hubo gritos, insultos, empujones\u2026 \u00c9l se march\u00f3 dici\u00e9ndome que no volver\u00eda aquella noche para ayudarme con el trabajo. Y yo me qued\u00e9 masticando mi orgullo. Mi orgullo y mi ira.<\/p>\n\n\n\n<p>Y esa vez no hubo voces. Al menos no las mismas que las de siempre. Aquellas voces eran como mi voz, pero viniendo desde m\u00e1s abajo, desde m\u00e1s lejos, desde m\u00e1s hondo\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>Que la polic\u00eda asociase aquel cad\u00e1ver conmigo fue bastante sencillo. Algunos vecinos nos hab\u00edan visto discutir, y mi dedo, a\u00fan sin cicatrizar del todo, hab\u00eda decidido dejar una firma con mi sangre sobre su cuello. No es buena idea acabar con alguien destilando odio, porque el odio no te deja pensar con frialdad ni sopesar el mejor momento o la mejor manera de actuar.<\/p>\n\n\n\n<p>Durante la investigaci\u00f3n, en principio rutinaria, en el s\u00f3tano de mi casa &nbsp;encontraron restos de explosivo. Investigar la composici\u00f3n del explosivo, contrastarla con la de alguna otra explosi\u00f3n en algunos cr\u00edmenes anteriores, atar cabos y acusarme de todos y cada uno de los muertos que hab\u00eda ido dejando a lo largo de tres a\u00f1os, fue todo uno.<\/p>\n\n\n\n<p>Cadena perpetua. Eso fue lo que la juez sentenci\u00f3 sin un \u00e1pice de emoci\u00f3n en su voz. Sab\u00eda que no volver\u00eda a pisar la calle, pero yo ya hab\u00eda hecho gran parte del trabajo. Fuera habr\u00eda otras personas que lo continuar\u00edan por m\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>All\u00ed dentro segu\u00eda oyendo las voces, pero ya apenas les prestaba atenci\u00f3n. Durante el d\u00eda hab\u00eda suficiente ruido como para acallarlas. Paseos por el patio, duchas, comidas, revisiones, peleas\u2026 Pero por la noche hab\u00eda silencio. Y ah\u00ed segu\u00edan, susurr\u00e1ndome sin descanso. Y me tapaba los o\u00eddos, pero estaban all\u00ed, dentro de m\u00ed, y las o\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Me hicieron ver a un psiquiatra, pero yo no quer\u00eda hablar con \u00e9l. \u00bfQu\u00e9 iba a saber un loquero de mi vida o de mi misi\u00f3n? Por m\u00e1s estudios que tuviese, jam\u00e1s entender\u00eda nada. No. En los libros s\u00f3lo se aprenden teor\u00edas. La vida real est\u00e1 en la calle, no en unas p\u00e1ginas escritas con palabras extra\u00f1as para que suenen a ciertas.<\/p>\n\n\n\n<p>Y luego el cura\u2026 \u00bfqu\u00e9 se hab\u00edan cre\u00eddo? \u00bfAcaso iba a solucionar algo una persona que cree en cosas que no existen? \u00bfSer\u00eda capaz de soltarme aquello de que mis voces no eran tales uno que piensa que existe algo que nadie ha demostrado? \u00bfQu\u00e9 tipo de dios deja que haya personas como las que yo me vi en la obligaci\u00f3n de eliminar? \u00bfC\u00f3mo se atrev\u00eda aquel vende humos a decirme que Dios me perdonar\u00eda si me arrepent\u00eda de verdad? \u00c9l era quien tendr\u00eda que arrepentirse, si existiera, por dejar en nuestras manos el trabajo de acabar con la gente indeseable\u2026 Pero \u00e9l s\u00ed sigui\u00f3 viniendo, aunque no a hablar conmigo. Yo lo manten\u00eda alejado. No quer\u00eda saber nada de alguien que basaba su vida en una mentira, porque yo hab\u00eda estado la mitad de la m\u00eda luchando contra los errores de su Dios, y por eso estaba aqu\u00ed, encerrado.<\/p>\n\n\n\n<p>Y de repente la orquesta. Una ma\u00f1ana de domingo nos sentaron a todos en el patio. Hab\u00edan levantado una especie de carpa, y puesto un peque\u00f1o escenario y muchas sillas. Nos obligaron a estar en completo silencio. Odi\u00e9 aquel acto. Como si no tuviera suficiente silencio por las noches como para que, encima, me obligaran a escuchar mis voces tambi\u00e9n de d\u00eda por un maldito concierto.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando todos estuvimos sentados, empezaron a entrar los m\u00fasicos, en fila, uno detr\u00e1s de otro, vestidos de negro, con un rumor ligero de pasos acompasados. Hombres, mujeres, j\u00f3venes, mayores\u2026 Todos en silencio, con rostros de concentraci\u00f3n. Y cuando toda la orquesta y el coro estuvieron en su sitio, entr\u00f3 el director. Un hombrecillo rid\u00edculo, delgado, de pelo rizado y negro, enmara\u00f1ado, vestido tambi\u00e9n de negro, pero con una chaqueta blanca ce\u00f1ida. Se puso delante de su atril, se gir\u00f3, hizo una reverencia mir\u00e1ndonos a todos, se dio la vuelta d\u00e1ndonos la espalda, se inclin\u00f3 nuevamente hacia sus m\u00fasicos, levant\u00f3 la varita que sujetaba con aquellos dedos huesudos y, al bajar su brazo, la m\u00fasica llen\u00f3 todo el patio.<\/p>\n\n\n\n<p>Aquel hombrecillo rid\u00edculo agitaba su cuerpo al comp\u00e1s de la m\u00fasica, se mov\u00eda febrilmente, con fuerza, con energ\u00eda y, a la vez, con una suavidad que nunca he sabido explicar.<\/p>\n\n\n\n<p>Y mis voces empezaron a gritar, enojadas; pero conforme las notas de aquella orquesta iban desliz\u00e1ndose sobre el aire, flotando hasta cada uno de los rincones del patio, comenzaron a silenciarse, a susurrar, a desaparecer\u2026 Por primera vez en mucho tiempo no hab\u00eda voces en mi cerebro, y mi cuerpo vibraba con todas y cada una de las notas de aquella sinfon\u00eda; la Novena Sinfon\u00eda. Y aquel hombre rid\u00edculo de la chaqueta blanca y movimientos cimbreantes dej\u00f3 de ser rid\u00edculo para ir convirti\u00e9ndose en un gigante delante de mis propios ojos. Un gigante que consegu\u00eda, con el s\u00f3lo movimiento de sus manos y su cuerpo, agitar el viento para que crease m\u00fasica. <\/p>\n\n\n\n<p>Y sent\u00ed que algo se iba llenando dentro de m\u00ed, lentamente. Y me dej\u00e9 llevar. Cerr\u00e9 los ojos. Y la m\u00fasica iba penetrando en todos y cada uno de mis poros. La notaba subir, llenarme, desde los dedos de los pies, el est\u00f3mago, los pulmones, la cabeza\u2026 y al llegar a mis ojos, la m\u00fasica se desbord\u00f3. Y llor\u00e9. Llor\u00e9 como nunca antes hab\u00eda llorado. Llor\u00e9 por todas y cada una de aquellas personas a las que no conoc\u00eda y de las que yo mismo hab\u00eda decidido que no eran dignas de vivir. Dese\u00e9 que estuviesen en aquel patio conmigo, oyendo aquellas notas que me estaban quemando por dentro.<\/p>\n\n\n\n<p>Y entonces cant\u00f3 el coro, y sent\u00ed la necesidad de pedir perd\u00f3n a los cielos, a los \u00e1rboles, a la lluvia, al sol, a la luna, a cualquier Dios que pudiese y quisiese escucharme\u2026 Ped\u00ed perd\u00f3n mientras las l\u00e1grimas resbalaban por mi rostro; y las sent\u00eda limpiando todo mi cuerpo de inmundicia, de odio, de rencor. Y se llevaban mis voces con ellas\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>Y acab\u00f3 el concierto y me qued\u00e9 sentado unos instantes, exhausto pero liberado. La m\u00fasica se hab\u00eda llevado en sus brazos toda mi podredumbre y volv\u00ed a mirar a aquel hombrecillo de la chaqueta blanca, saludando, mientras los presos aplaud\u00edan entusiasmados. Y \u00e9l sonre\u00eda, con una sonrisa inmensa, limpia, inclin\u00e1ndose levemente sobre sus piernas, en muestra de respeto y agradecimiento hacia nosotros. Respeto y agradecimiento. Hacia nosotros.<\/p>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s de los aplausos, los m\u00fasicos, disciplinadamente, recogieron sus instrumentos y fueron saliendo poco a poco. Algunos presos se les acercaban y los abrazaban, o apretaban sus manos d\u00e1ndoles las gracias. El hombrecillo de la chaqueta blanca, como al principio, se fue el \u00faltimo, detr\u00e1s de todos sus m\u00fasicos y su coro. Sonre\u00eda. Sonre\u00eda y saludaba. Y su sonrisa era luminosa, fresca, sincera.<\/p>\n\n\n\n<p>Yo segu\u00eda en mi asiento, sentado, sin poder reaccionar. Lo miraba alejarse. Entonces, durante un instante fugaz, sus ojos se encontraron con los m\u00edos y su sonrisa se congel\u00f3 junto a mis l\u00e1grimas. Lo vi cerrar los ojos y llevar su mano derecha hasta el coraz\u00f3n mientras volv\u00eda a mirarme. Luego sigui\u00f3 alej\u00e1ndose, sonriendo de nuevo. Aquel hombrecillo enjuto, de desmadejado pelo negro, me hab\u00eda dado el abrazo m\u00e1s profundo que jam\u00e1s nadie me hab\u00eda dado en mi vida, y se llev\u00f3 con \u00e9l todas mis voces, todo mi odio, todos mis temores\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora, muchas d\u00e9cadas despu\u00e9s de aquello, sigo durmiendo tranquilo, sin voces en mi cabeza. He aceptado mi culpa y la penitencia que debo pagar por ella. Ahora oigo m\u00fasica; aquella m\u00fasica: la Novena Sinfon\u00eda de Beethoven, y departo amigablemente con el psiquiatra y con el cura.<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora ya no me da miedo morir, porque llor\u00e9. Llor\u00e9 de verdad, aquel d\u00eda.<\/p>\n\n\n<div class=\"is-default-size alignright wp-block-site-logo\"><a href=\"https:\/\/www.lahipocondria.com\/JironesEnElTintero\/\" class=\"custom-logo-link\" rel=\"home\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"300\" height=\"309\" src=\"https:\/\/www.lahipocondria.com\/JironesEnElTintero\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/LOGOenPNGsinFONDO-110x113.png\" class=\"custom-logo\" alt=\"Jirones en el tintero\" srcset=\"https:\/\/www.lahipocondria.com\/JironesEnElTintero\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/LOGOenPNGsinFONDO.png 300w, https:\/\/www.lahipocondria.com\/JironesEnElTintero\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/LOGOenPNGsinFONDO-291x300.png 291w, https:\/\/www.lahipocondria.com\/JironesEnElTintero\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/LOGOenPNGsinFONDO-110x113.png 110w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><\/div>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cadena perpetua. 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